Hoy es un buen día para empezar un blog! Y que mejor manera de empezarlo que con una boda! Mi boda!

No mucho que decir, sólo la certeza de lo que sientes, lo que quieres hacer, lo que te pide todo tu ser, con todas sus fuerzas.  Certeza de que es el camino! Sentir que eso es lo que quieres; ser coherente… ¡¡¡lo que cuesta!!!!

Hicimos nuestros votos:

“Me caso contigo porque cuando imagino el resto de mis días acostada a tu lado, me imagino feliz! Porque cuando me imagino caminando a tu lado el resto de mis días, me imagino segura! Y porque cuando imagino el resto de mis días amando, te amo a ti.

Me comprometo a intentar crecer juntos y apoyarte. A respetar tu espacio, tus valores y tus creencias. Y a querer conocerte cada vez más, aceptándote, escuchándote, entendiéndote.

Te quiero por quien eres, por lo que somos juntos, por lo que hemos construido.

Y te quiero por todo lo que queda por construir juntos”… y a todo esto… ¿¡¿¡que dijo él?!?! Pues no sólo dijo lo mismo sino que además se entregó en cuerpo y alma a cumplir todos mis deseos y hacer de este paso que dábamos, ¡¡¡uno de los días mas increíbles que he vivido!!!

Mi boda, hizo florecer ante mí todo lo que sé, lo que siento, lo que pienso!

Y todo un hermoso reto! Sobretodo profesional!!!

Qué DIFICIL diseñar y decidir la imagen en uno mismo para una ocasión así! Precisamente porque las posibilidades que surgen son infinitas! Podría estar hasta el infinito creando y perfeccionando…

 

Pero, sobre todo, una asesoría a mí misma en uno de los días mas importantes de mi vida. Un día en el que quieres dar lo mejor de ti misma.  Ser tu propia clienta como diseñadora y como asesora de imagen… buf! Las mismas preguntas que surgen en entrevistas de mis asesorías me surgen también a mí, y a menudo,  pero especialmente en ese día ¡adquieren otra dimensión! ¿Qué quieres transmitir? ¿Qué te hace sentir bien? ¿Qué te gusta de tí misma? ¿Cómo conseguir que tu imagen exterior transmita como te sientes en tu interior? ¡Cómo transmitir esa explosión de amor, alegría, confianza y felicidad que sientes dentro de ti!

Y aunque tenía el incondicional apoyo de las mujeres de mi vida… al final, lo que más contaba era lo que yo sentía.  Eso que repito una y otra vez a mis amigas, a mis clientas. ¿Te sientes bien con lo que llevas? ¿Te gustas? ¿Estás pletórica? ¿Cuando te miras al espejo piensas: “guauuuu”? ¿Y cuando te imaginas con ello te imaginas hermosa? ¿Cómo realmente eres? Eres coherente contigo misma?

¿Y quién juzga eso al final? ¡¡¡Tú!!! Solo tú sientes si lo has conseguido. Solo tú sabes si eres coherente con quien eres y cómo transmitirlo.

Y sabes que lo has conseguido porque ¡¡¡TE SIENTES BIEN!!!! ¡¡¡MUUUUY BIEN!!!